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Millennials: ellos sí parecen haber encontrado un balance entre vida y trabajo
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Publicado el 28/10/2019

La generación Z y los millennials han sido llamados perezosos y privilegiados. ¿Podrían, en cambio, estar entre los primeros en comprender el papel adecuado del trabajo en la vida?

Cuando Ariel Coleman, de 28 años, renunció a su último empleo, como gerente de proyectos en la oficina corporativa de un banco, no fue porque su nueva empresa le ofreciera mejor sueldo o mayor jerarquía. “El balance trabajo-vida es mucho mejor”, dijo.

En su nueva compañía, Omfgco, una firma de desarrollo de marcas y diseño en Portland, Oregon, todo el mundo trabaja desde casa los martes y jueves en cualquier horario que elijan.

“Te dicen: haz tu trabajo, pero no te preocupes a qué horas lo haces”, dijo Coleman. “Un cliente me llama a las 8 de la noche y estoy feliz de hablar con él, porque eso significa que al día siguiente a las 10 puedo llevar a mi perro al veterinario. Esto permite que mi carrera encaje más a la perfección con mi vida. Hace que sienta que la gente es humana”.

Dijo que muchas de sus amistades han elegido sus empleos por motivos similares. “Así es como los millennials y la generación Z juegan este juego —no se trata de ascender de puesto, sino de cambiarse a mejores ambientes laborales”, indicó. “Son como combatientes silenciosos, que reescriben la política bajo la nariz de la generación de posguerra”.

Para muchos estadounidenses, el trabajo se ha vuelto una obsesión y la aspiración son largas jornadas y un esfuerzo interminable. Pero cada vez más, los trabajadores jóvenes están haciendo eso a un lado.

Una mayor cantidad de ellos espera y exige flexibilidad —licencia con goce de sueldo por el nacimiento de un bebé, por ejemplo, y vacaciones generosas, junto con cosas cotidianas, como la capacidad de trabajar de manera remota, llegar tarde o salir temprano, o tener tiempo para el ejercicio o la meditación. El resto de sus vidas sucede en sus teléfonos, no atados a cierto lugar u horario —¿por qué el trabajo debería ser diferente?

A los empleados jóvenes de hoy se los suele llamar perezosos y que se sienten con derechos. ¿Acaso podrían contarse entre los primeros en entender el lugar apropiado del trabajo en la vida, y terminar transformándolo para todos los demás?

“Han demostrado que el modelo de trabajo de 9 a 17 no es necesario ni eficaz”, dijo Ana Recio, vicepresidenta ejecutiva de reclutamiento global en la compañía tecnológica Salesforce. “Esta generación por sí sola está abriendo el camino para que toda la fuerza laboral haga su trabajo de manera remota y flexible”.

Un sondeo realizado por la firma contable y consultora PwC encontró que para los millennials, el trabajo es una cosa, no un lugar.

Para ellos, la flexibilidad significa moldear sus empleos para que encajen en sus vidas cotidianas. Eso podría significar trabajar a distancia o cambiar de horario cuando se necesite.

Los investigadores han hallado que no todos los jóvenes piden estas prestaciones, aunque las quieran, porque temen ser percibidos como flojos o desleales. Aún cuando aspiren a vidas más balanceadas, a menudo encuentran que los lugares de trabajo tradicionales no lo permitirán.

Sin embargo, las firmas de investigación han encontrado que para la gente joven, la flexibilidad es un requisito de empleo. En una encuesta entre 11 mil trabajadores y 6500 líderes empresariales realizada por la Escuela de Negocios de Harvard y el Boston Consulting Group, la mayoría dijo que entre las novedades que afectan de manera más urgente sus negocios estaban las expectativas de los empleados de un trabajo flexible y autónomo; mejor balance trabajo-vida, y trabajo a distancia.

Exigir que los patrones traten bien a los empleados es parte del sistema de valores de la generación más joven de trabajadores, que es la más diversa que haya existido, dicen investigadores y reclutadores.

Muchas personas jóvenes también han visto a sus padres batallar con patrones inflexibles. Los millennials fueron la primera generación criada por mujeres que entraron al mundo laboral en grandes cantidades.

Muchos adultos jóvenes vieron a sus padres perder el empleo durante la crisis financiera de 2008. Ya no esperan una vida de lealtad de un patrón, así que algunos dicen que no quieren dar toda su vida al trabajo.

“Hace años, la entrevista era, a falta de una mejor palabra, un examen”, señaló Kamaj Bailey, que trabaja en reclutamiento en Con Edison, una compañía de electricidad. “Ahora es una conversación. Sí, quiero demostrar que soy un buen candidato, pero también estoy viendo si voy a obtener lo que espero”.

Coleman dijo que todo se reduce a esto: los miembros de su generación no están dispuestos a conformarse con la forma en que siempre se han hecho las cosas.

Fuente: Diario Clarín

Fecha: 25-10-2019

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