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Aunque desde 2016 tienen más recursos, las provincias invierten menos en educación
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Publicado el 05/10/2019

Recibieron más dinero por coparticipación. Pero del 4,5% del PBI bajaron a 3,8%. Nación también ajustó.

En los últimos años se debatió mucho acerca de la calidad de la educación, si evaluar o no los aprendizajes (a través de la prueba Aprender, por ejemplo) o de los salarios de los docentes, entre otros asuntos de la enseñanza. Pero para todo esto se necesita plata. Y si se trata de plata, ¿cómo andamos? Según un nuevo estudio sobre el financiamiento educativo, que se conocerá hoy, nada bien.

Desde 2015 en adelante, afirman, tanto la Nación como las provincias vienen disminuyendo su inversión en educación, en términos de porcentaje del PBI (la forma en que se suele medir cuánto se abre la billetera para las escuelas). Pero el peso del informe cae con más fuerza sobre las provincias, y por dos motivos.

Primero, porque hoy 3 de cada 4 pesos que van a las aulas parten de los gobiernos provinciales debido a que desde los noventa son ellos quienes administran las escuelas. Y segundo, porque a pesar de contar con más recursos por coparticipación desde el año 2016 , igualmente decidieron invertir menos en educación durante este período.

Según muestra el informe “¿Cómo y cuánto se invierte en la educación argentina?”, del Observatorio Argentinos por la Educación, la inversión provincial viene descendiendo desde un 4,5% del PBI (en 2015) al 3,8% (en 2018). Y esto se dio a pesar de que -en el mismo período- las provincias contaron con más recursos por la devolución por parte del Estado nacional de 15 puntos de la coparticipación federal que hasta entonces no se les entregaba.

El estudio, realizado por Agustín Claus, docente de Economía de la Educación de FLACSO, hace un exhaustivo análisis del financiamiento educativo en la Argentina desde 2008 hasta ahora. Y señala que también las partidas de la Nación en educación “se vieron notablemente disminuidas” desde 2015: pasaron del 1,6% del PBI (en 2015) al actual 1,3%.

Como consecuencia, en el país hoy se está invirtiendo 5,1% del PBI en educación (sumando Nación más provincias), bastante por debajo del 6% que establece la ley.

Consultado por Clarín, Manuel Vidal, jefe de Gabinete del Ministerio de Educación nacional, dijo que el aporte nacional “bajó porque devolvimos los fondos de la coparticipación. Lo que no parece razonable es que haya bajado el aporte de las provincias, que ahora sí tienen más recursos”.

“Esto es como si fuera una torta con tres porciones. El gobierno kirchnerista en vez de darle las tres a las provincias les daba dos y se quedaba con una. Ahora, nosotros les devolvimos la porción y eso puede explicar la baja en el aporte nacional, pero las provincias tienen una más. Así, la caída de la inversión de la educación en relación al PBI se explica por esto, por el menor aporte que hacen las provincias”, afirmó

“El contexto argentino es de crisis fiscal de larga data. Llegando al 2015 había gasto público y presión tributaria record y déficit fiscal. Por eso no sorprende que, de acuerdo al muy buen informe del Observatorio, sólo se haya cumplido dos años con las metas de financiamiento educativo establecidas por ley. Por ejemplo, el incumplimiento acumulado desde el 2010 fue de 4,38% del PBI, cercano a tres cuartas partes de la inversión anual mandada por esas leyes”, dice Juan José Llach, economista, sociólogo y ex ministro de Educación.

Y agrega: “la responsabilidad de estos incumplimientos fue tanto de las provincias como de la Nación. Pero la inversión provincial en educación cayó al nivel del año 2008 (3,8% del PBI) pese a una creciente disponibilidad de recursos por coparticipación”.

Vidal también habla de “una mayor eficiencia” del gasto a partir de la implementación del mecanismo de “fondo rotatorio”. En pocas palabras, no habilitar nuevas partidas si no se rinden las anteriores.

Del informe surgen otros datos relevantes, relacionados a las fuertes asimetrías entre las provincias y la forma en que se distribuye la inversión: hoy más del 95% va a “gastos corrientes” (básicamente, salarios) y queda menos del 5% para mejorar las escuelas, crear nuevos jardines o comprar equipamiento.

Con respecto a las asimetrías, el informe del Observatorio muestra que los sistemas educativos provinciales tienen distintos niveles de dependencia de la Nación. Mientras que en Santiago del Estero el 53% del gasto educativo provincial se financia con fondos nacionales (entre coparticipables y transferencias no automáticas), en otros tres distritos (Tierra del Fuego, Neuquén y Santa Cruz), la participación va del 11% al 15%.

En febrero de este año, Cippec había presentado otro informe sobre el financiamiento educativo, donde también daba cuenta de un recorte a nivel nacional y provincial.

El informe del Observatorio no hace referencia al proyecto de presupuesto 2020 que entró al Congreso y que, según algunos analistas, de ser aprobado profundizaría aún más el ajuste en educación. Y pone en debate una cuestión que diversos especialistas vienen señalando hace años: si es necesario impulsar una reforma de la Ley de Financiamiento Educativo -que ya tiene una década- en la que se revisen y actualizan las metas.

Las universidades, se llevan el 70% del presupuesto nacional

El 70% del presupuesto educativo de la Nación se destina a las universidades y, de ese dinero, el 99% va a los salarios de los docentes universitarios, muestra el informe del Observatorio Argentinos por la Educación.

Con el 30% restante, la Nación financia políticas destinadas a la educación básica (inicial, primaria y secundaria). El informe señala que esos fondos que van para las provincias de manera “no automática” se vieron “notoriamente reducidos entre 2016 y 2018, con excepción de la moderada reducción de los fondos salariales”.

 

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